


Se trata de la zona más monumental de la comarca, en la cual encontramos seis municipios declarados de interés Histórico-Artístico. Localidades destacadas por su arquitectura medieval y por las huellas imborrables que la historia ha dejado en ellas.
Empezamos nuestro recorrido por Tronchón municipio de gran valor monumental y también conocido por sus quesos artesanales de gran calidad. Posteriormente visitaremos Mirambel, localidad declarada Conjunto histórico-Artístico y galardonada con el premio "Europa Nostra " en 1981. Este municipio esta completamente amurallado teniendo acceso al interior de la fortificación por 5 portales, en su interior encontramos un casco urbano medieval perfectamente conservado. Siguiendo el itinerario pasaremos a visitar Cantavieja, pueblo emblemático por su ubicación sobre una peña y por su peso histórico en la comarca. Destacando de su casco urbano medieval la plaza mayor con su lonja, formada por grandes arcos pertenecientes a los edificios del ayuntamiento de la localidad y de la iglesia mayor de la Asunción. A continuación pasaremos a visitar La Iglesuela del Cid, municipio medieval que nos ofrece en su arquitectura una imagen clara del señorío que habitaba el Maestrazgo en la edad media, como se percibe en sus grandes casonas solariegas Seguidamente y atravesando frondosos pinares encontramos Mosqueruela y Puertomingalvo, municipios destacados por sus cascos urbanos de gran valor monumental, con características arquitectónicas medievales similares al resto de los pueblos de la zona, donde la piedra, la forja y la madera son las grandes protagonistas.
RUTA POR LA COMARCA.
Los pueblos del Maestrazgo aúnan historia y leyenda. No es momento de prisas; aquí el tiempo no cuenta, el territorio está lleno de misterio y fascinación, merece ser observado con detenimiento. Naturaleza, tradición , una larga historia, un rico patrimonio histórico-artístico., unas gentes sencillas y amables, dispuestas a mostrar todos los encantos de estas tierras a quien se acerque a visitarlas.
El recorrido por la comarca puede iniciarse de múltiples y variadas maneras . La propuesta que aquí formulamos comienza en Teruel capital.
Saliendo de la ciudad por la carretera de Alcañiz a unos dos kilómetros , encontraremos un desvío a la derecha que nos indicará la dirección a Cantavieja, capital de la comarca.
Tras pasar por diversas localidades, llegará el viajero al primer pueblo del Maestrazgo, Allepuz. Del municipio son destacables su iglesia parroquial de la Purificación y las ermitas de Santa Isabel de Sollavientos, construida en 1546m y la de la Virgen de Loreto, del mismo siglo XVI.
Siguiendo ruta, alcanzaremos el puerto de Sollavientos, donde empiezan a observar los primeros síntomas de la grandeza de este territorio llamado Maestrazgo.
Mas allá , antes de llegar a Villarroya de los Pinares, a la izquierda de la carretera tomaremos un desvío que nos conduce hasta Miravete de la Sierra. La iglesia parroquial de Nuestra Señora de las Nieves, edificio gótico-renacentista del siglo XVI, nos dará la bienvenida. Merecen también nuestra atención el Ayuntamiento y su atrio porticado ( siglo XVI), la casa rectoral, el puente medieval de cantería sobre el río Guadalope o la cruz terminal (siglo XVI).l En los alrededores de la localidad se encuentran las ruinas del castillo, desde donde podremos disfrutar de unas fantásticas vistas, al igual que si nos acercamos al mirador de la Atalaya. Podremos refrescarnos bebiendo agua de la fuente de La Madre o darnos un chapuzón en la piscina natural del Hocino.
Volviendo a la carretera de Cantavieja, ahora sí nos situamos en nuestro próximo objetivo: Villarroya de los Pinares. En su término municipal nace el río Guadalope. De gran belleza son los pinares de la Sierra de la Lastra o el paraje que rodea la fuente de los Baños. Dentro del municipio, sobresale la iglesia parroquial de la Asunción, de origen gótico. Curiosamente la torre del templo se encuentra totalmente separada del edificio, por lo que es fácil comprender que no pertenecía a la iglesia, de construcción posterior, sino que se trataba de una torre defensiva realizada anteriormente y que fue adaptada como campanario en épocas posteriores.
También son de destacar la Casa Consistorial, del siglo XVI; la casa Peña ( siglo XV) que posee tantas puertas y ventanas como días tiene el año o la casa Carreras, del siglo XVI.
Dejando atrás Villarroya, seguimos nuestro recorrido hasta llegar a Fortanete, después de cruzar el puente sobre el río Guadalope. La localidad, en gran parte empedrada, guarda el sabor de los pueblos de antaño. Sus casonas nobles, como la de los marqueses de Villasegura, la casa del Marqués o la casa Loras, atraen enseguida nuestra curiosidad.También lo hace la Casa Consistorial, del siglo XVI, que se encuentra unida a la iglesia parroquial de la Purificación. En el entorno del municipio se aprecian completamente los rasgos característicos de la zona. Barrancos, como el del Tajo o el de Zoticos; sierras, como Peñacerrada; fuentes, como la Canaleta, nos hace saber que nos encontramos en plena naturaleza del Maestrazgo.
Abandonamos Fortanete y , tras ascender el puerto de Cuarto Pelado, desde el que podemos contemplar un impresionante panorama, llegaremos al corazón del Maestrazgo: Cantavieja. El pueblo invita a un paseo desde la plaza porticada en la que se levanta el Ayuntamiento, de estilo gótico, con dos balcones de hierro forjado, y a refugiarse a la sombra de los soportales de arcos apuntados y de medio punto.La iglesia parroquial de la Asunción cierra la plaza, con su torre, sus tres naves y capillas laterales que confieren al templo dimensiones catedralicias. La localidad, de apariencia medieval, guarda numerosas casonas nobles, como lo atestiguan los escudos de sus fachadas. Aquí los templarios dejaron su impronta. Suya es, entre otras obras, la iglesia de San Miguel, gótica. En el entorno del pueblo, los pinares de la Muela y de la Nave, la Cruz de Tarayuela, las quebradas, las numerosas fuentes ( la Faldrija, Salcera, Piqueta.....), son seña de identidad de este magnífico trozo del territorio turolense.
No queda más remedio que continuar camino, pero consuela hacerlo en dirección a otro de los maravillosos pueblos que se dispersan por esta región:La Iglesuela Del Cid. Sus casas blasonadas envuelven algunos de los más destacados monumentos de la comarca, como la torre de los Nublos. Todo su casco urbano, declarado Monumeento Histórico-Artístico merece la pena ser visitado. Por doquier se alzan casonas-palacio, como la de los Matutano, convertida hoy en hospedería, las de Guijarro, Daudén, Aliaga, Santa Pau,....; el paseo por sus calles nos aleja de la realidad, los sueños nos cobijan.
Obligada visita merece la ermita de Nuestra Señora del Cid. Construida en el siglo XVI, fue objeto de obras de consolidación en el XVIII. La ermita ha sido declarada Monumento Nacional.
En los alrededores de La Iglesuela los parajes de la Tosquilla, la Rambla de las Truchas, la Peña del Morrón o la Fuente del Cid, nos han de servir de referencia a la hora de elegir nuestro paseo por estas tierras.
La carretera nos devuelve otra vez a Cantavieja, pero tan sólo para seguir viaje en dirección a nuestra próxima parada: Mirambel.
Encerrada en su muralla, Mirambel ( premio Europa Nostra y Conjunto Histórico-Artístico) tiene el aire de una aldea de cuento medieval, acentuado por el torreón de planta irregular junto a la puerta de las Monjas. Sobre este portal se sustentan las curiosas celosías del convento de las Agustinas ( fundado por Felipe II ), que no es más que un anuncio del encanto de las calles y casas de esta bella localidad. Numerosas casas con impresionantes aleros salpican las callles del pueblo. Entre éstas llaman nuestra atención las casas Zurita, Pastor, Aliaga, Cstellote......; nota curiosa presenta la casa Costeras, por tener en su interior una de las pocas pinturas murales del Renacimiento en la provincia de Teruel.
El paisaje que nos rodea, si bien espectacular, pierde poder ante tanta belleza del interior del pueblo. Podremos acercarnos paseando hasta el Cabezo de Moragues o a San Cristóbal. Por aquí , el río Cantavieja sigue su curso acercándose a su fin: su desembocadura en el Guadalope.
Algo más allá , siguiendo nuestra ruta, llegaremos a La Cuba, en el límite con la provincia de Castellón. Aquí a los cerros se les llama " cantos". El Canto del Oro,, el Canto Moragues..... En el pueblo nos podemos interesar por la parroquial de San Miguel y por la Casa Consistorial, ambas construcciones del siglo XVII. Merece la pena dar una vuelta por el casco urbano del municipio y acercarnos a la ermita de San Cristóbal del siglo XVI.
Con entradas y salidas a la provincia de Castellón, nos acercamos hasta nuestro siguiente destino:Tronchón.Pinares como el de La Muela, valles como el de Palomita y cerros como El Juliano o Los Tollos, rodean la localidad. Una vez nos encontramos dentro de la misma, diversas casas nobles nos hacen comprender que estamos ante otro de los magníficas pueblos de este vasto territorio turolense. El casco urbano de Tronchón, en breve, va a ser declarado Conjunto Histórico-Artístico. Casas como la del Santo, la casa rectoral o el palacio del marqués de Valdeolivo así nos lo hacen saber. También merecerá nuestra atención la Casa Consistorial , fechada en 1600.
Pero, además, Tronchón es conocido por su famoso y extraordinario queso artesanal, del que ya nos hablaba Miguel de Cervantes en su inmortal Don Quijote.
Dejando atrás la localidad, la carretera nos va a conducir hasta Villarluengo, pero antes nos desviaremos a la izquierda para acercarnos hasta Cañada de Benatanduz. Erigida en lo alto, llama nuestra atención la iglesia parroquial de la Asunción. También es digno de contemplarse su Ayuntamiento, de estilo renacentista aragonés, construido en el siglo XVI. Pero aquí, lo más monumental son sus paisajes, la naturaleza que rodea al municipio. El Cuarto Pelado nos presenta obra otra de sus vertientes: el río Cañada con sus barrancos, de naturaleza sobria y dura. El clima es riguroso pero la visión de todos estos matices calma nuestros sentidos. Tranquilidad, sosiego,,...
Volviendo sobre nuestros pasos llegaremos a Villarluengo, que nos sorprende por su condición de otero desde el que se goza de un bello panorama, además de por sus propios monumentos , como el del Ayuntamiento del siglo XVI o la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, con sus doa torres. Aquí el agua corre por doquier. El río Cañada, el Pitarque....Muy próximo a la localidad, en el barrio de Mezquita de Montoro, se encuentran los llamados Órganos de Montoro, afiladas rocas junto a la vega del río Guadalope, cuya visión quita el aliento a quien por allí se acerca.
Otro paseo por los alrededores de Villarluengo nos acerca hasta lo que antaño fueron las Fábricas, ahora convertidas en hostal, con una piscifactoría de truchas bien afamada.
Próximo a Villarluengo, encontramos Bordón, localidad donde destacan el Santuario de Nuestra Señora de la Carrasca, de estilo gótico y el Antiguo poblado, con importantes hallazgos del tiempo de la dominación cartaginesa.
Un poco más al norte, Castellote se muestra al viajero tras cruzar un túnel. Su casco antiguo, declarado Conjunto Histórico Artístico, cobija en su seno importantes edificaciones, de las que sobresalen su Ayuntamiento ( construido sobre un arco de acceso al proimitivo recinto); diversos edificios de los siglos XVI al XIX (Destacando casa Gordiano, casa Planas, casa de las Pepetas y casa de don José); y el Antiguo Hospital. Pero, si el interior del pueblo es sumamente atractivo, no dejan de serlo menos los magníficos parajes que lo circundan. El Rincón del Llovedor y las ruinas del castillo; el Chorro de San Juan, en Cuevas de Cañart; las hoces del río Guadalope, en Ladruñán, el pantano de Santolea ( con múltiples posibilidades de practicar turismo activo) o las pinturas rupestres en Ladruñán y Santolea, son tan solo algunos ejemplos de los numerosos atractivos que se pueden encontrar en estos parajes.
Retornando al coche, a pocos kilómetros encontraremos Molinos, precioso pueblo situado al borde del barranco de San Nicolás. Una buena restauración , hace que se aprecien en la localidad abundantes edificaciones de interés para el visitante: el torreón medieval, la casa del Concejo, la iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, la casa del Moro, etc.Pero Molinos es conocido por sus magníficas " Grutas de Cristal", con fascinantes formaciones de estalactitas y estalagmitas cuyas formas provocan a la imaginación, y que podrán ser visitadas por aquellos que deseen recrearse en tan fantástico escenario.
Nuestro recorrido por el Maestrazgo culmina en Pitarque. La localidad alberga la iglesia parroquial de Santa María la Mayor y el Ayuntamiento. Aunque en Pitarque lo que de verdad merece la pena es la suntuosa naturaleza que circunda el municipio: los tajos del río Pitarque, los cortados del Pitarquejo, el paraje que rodea la ermita de la Virgen de la Peña o las numerosas fuentes existentes ( Tosco del Cerrado, La Felipa, La Casera, etc).
Pero lo mejor de todossus encantos y que destaca por su belleza es el nacimiento del río Pitarque. En una excursión de unas dos horas ( ida y vuelta) podremos ver como brotan las aguas de este río directamente de la pared de la roca, resultando en el deshielo un espectáculo incomparable.


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