martes, 28 de abril de 2009

CULTURA TUROLENSE

Teruel se perciben las huellas de su remoto pasado en forma de abundantes restos arqueológicos, de pinturas rupestres, yacimientos ibéricos y romanos y huellas de saurios extintos. A este respecto, en Teruel capital se ha creado Dinópolis, un espacio lúdico-educativo emplazado en un edificio de mas de 9 mil metros cuadrados que supone actualmente la mayor superficie de exposición paleontológica de Europa. Aunque su sede central es Teruel, la ruta, se extenderá, en fases posteriores, a otras localidades donde existen importantes yacimientos: Galve, Peñarroya de Tastavins, Concud, Rubielos de Mora, Mas de las Matas, Castellote y Albarracín.

Marcada arquitectónicamente por su pasado medieval,
la ciudad de Teruel posee uno de los mejores ejemplos del urbanismo medieval aragonés. Además de contar con otro de los valores más importantes como sus representaciones mudéjares, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La Catedral con su torre y artesonado, las torres del Salvador, de San Martín y de San Pedro son un magnífico ejemplo de esta manifestación artística.

CalaceiteTeruel cuenta con bellísimos ejemplos de arquitectura civil y militar, como el castillo de Peracense, con palacios como el de Mora de Rubielos y con la mejor colección de torres e iglesias mudéjares de todo Aragón, como las de la capital, Montalbán o las de Alcorisa e Híjar. Magnífico en el artesonado de la catedral de Teruel, relajante la hermosa plaza del Ayuntamiento de Cantavieja y preciosas localidades como Albarracín, Calaceite, Valderrobres, Iglesuela del Cid, Alcañiz, Rubielos de Mora, Mirambel.... impresionantes los filos de las rocas de los Organos del Montoro y los recios perfiles de las serranías de Gúdar y Albarracín. Es famosa la Semana Santa del Bajo Aragón, con su Ruta del Tambor y del Bombo. En la capital, la romántica tradición de los Amantes o el sabor popular de la Vaquilla del Angel.

Los siglos XVII y XVIII, son claves para Teruel en remodelaciones urbanísticas y reformas en todos los edificios religiosos (uno de los más destacados es la Iglesia de San Miguel en Villalba Baja), y se levantaron nuevos palacios fruto de la influencia renacentista. La Casa del Deán, el Palacio Episcopal (que acoge el Museo Diocesano), y la Casa de la Comunidad (donde se alberga el Museo Provincial) son ejemplo de esta arquitectura, así como los palacios de los marqueses de Tosos y de la Cañada, además de la Casa del Cura.

El toricoDurante el primer tercio del siglo XX se produce un notable desarrollo de la arquitectura modernista. Una amplia muestra de este estilo lo podemos encontrar, sobre todo, en tres edificios tradicionalmente denominados ‘Casa Ferrán’, ‘La Madrileña’ y ‘El Torico’, construidos por el arquitecto tarraconense Pablo Monguió, impulsor de la arquitectura modernista en Teruel y que trabajó en ella desde el año 1897 hasta el 1923.





Historia de Teruel capital



Los orígenes de Teruel hay que buscarlos en los tiempos ibéricos; al ocurrir la invasión cartaginesa y, posteriormente, la romana, era no sólo una ciudad importante sino también la capital de una extensa comarca. Vecinos de esta región eran los saguntinos, pueblo rico y floreciente, aliado de Roma, que amparado por sus robustas fortificaciones, y de espíritu guerrero, irrumpió como conquistador en su territorio, arrebatando una extensa faja de terreno, la suficiente para apacentar los sagustinos sus rebaños a lo largo de la margen derecha del río Mijares.

Esta usurpación produjo frecuentes y duras contiendas que ambos pueblos sostuvieron durante mucho tiempo y al fin dieron en tierra con Sagunto y Turba. Pues una de las razones del ataque de Aníbal a Sagunto fué la precitada rivalidad, y, al quedar vencidos los cartagineses, los romanos castigaron a los aliados del vencido.

Escipión se dirigio contra los habitantes de Turba, amigos de Aníbal, que no pudieron resistir el ataque.
La ciudad fue desmantelada, sus habitantes fueron vencidos como esclavos y los campos y aldeas pagaron desde entonces tributos a Sagunto.

Más tarde, aliados con los cartagineses, reedificaron, poblaron y fortificaron de nuevo a Turba, (aunque algunos afirman que fueron los moros quienes alzaron los muros sobre los cimientos antiguos, dando a la ciudad el nombre de Teruel, por haber hallado entre las ruinas una figura de toro, la que, con una estrella, en campo rojo, fué adoptada por escudo de la ciudad).

Más tarde, en los primeros tiempos de la dominación árabe, Tarik vino a Levante en busca de las fuentes del Tajo y atravesó las montañas de Cuenca, Albarracín, Molina y Sigüenza.
Turba, como todas las ciudades que Tarik halló al pasar, quedó convertida en fortaleza mora.

Parece que Teruel permaneció musulmana hasta el año 1171 en que la conquisto AlfonsoII, sin gran esfuerzo; restaurándola y poblándola en fin de aquel año.

La ventajosa posición que ocupaba Teruel, le hizo adquirir gran importancia, y de hecho ejerció mucha influencia en las luchas con los árabes, que dominaban casi todo el reino de Valencia.

La historia de la ciudad es en estos siglos (XII, XIII y XIV) una serie constante de revueltas y de luchas entre familias nobles.

En la guerra entre Aragón y Castilla cae Teruel en poder de los castellanos, quizá a traición, después de un asedio de nueve días. Los castellanos evacuan la ciudad a los tres años.

Se reproducen las luchas entre Marcillas y Muñoces, hasta el punto de exigir la presencia del mismo infante don Juan, futuro Juán, que quiso apaciguar los ánimos, sin lograr sus propositos. Como las luchas civiles no cesaban, Martín el Humano envió a Teruel a mosén Arnau de Bhir, como virrey, quien hizo degollar a varios de los cabecillas. Mitigados, en parte, los enconos, no tardaron en reproducirse, llegando a resistir a Alfonso V, que castiga duramente al juez turolense Francisco Villanueva y ordena numerosas ejecuciones y confiscaciones.

Al establecerse el tribunal de la Inquisición, Teruel se resiste a aceptarlo; durante un año se niega a recibir a los inquisidores detenidos en Cella. Por fin logran entrar los corchetes y prenden, torturan y queman a muchos turolenses el día de San Julián (7 de enero de 1486).

Al ser expulsados los hebreos, son 300 los que salen de Teruel. En 1502, se obliga a los turolenses musulmanes a convertirse al catolicismo y se transforma en iglesia la última mezquita que les queda.

Al ocurrir la huída de Antonio Pérez y la prisión y muerte de Lanuza, Teruel se pone de parte de Zaragoza, y varios de sus vecinos son ahorcados.

Durante la guerra de la Independencia se establece en Teruel la Junta de Aragón, pero tiene que abandonar la ciudad al llegar Suchet; sin que en esta guerra acontezcan en Teruel sucesos importantes.

Durante las guerras civiles resiste varios sitios a los carlistas.

Panorámica de Teruel a principios del siglo XX
Panorámica de Teruel a principios del siglo XX

En la última guerra civil fue disputado frente de batalla con desastrosos resultados para la ciudad y sus habitantes.
Torre San Martín finales siglo XX

Tradiciones y Artesania

Los Amantes de Teruel

Según arraigada tradición, que poco a poco fue imponiéndose a la oscuridad de la leyenda, en los primeros años del siglo XIII ocurrieron unos hechos cuya historia pasamos a relatar. El joven Diego Marcilla se enamoró de Isabel, hija de Pedro Segura, titular de una noble e influyente familia del Teruel medieval. La temprana amistad se convirtió pronto en amor. Al solicitar la mano de la muchacha, el padre de ésta le rechaza y se opone al matrimonio por la pobreza del pretendiente ya que Diego, por su condición de segundón, estaba privado de bienes y riqueza. Entonces éste pidió a la joven un plazo de cinco años para ir a probar fortuna y enriquecerse. Ella se lo concedió. Mientras tanto el padre propuso a su hija nuevo casamiento, que ella posponía alegando un voto de virginidad. Pero, viendo que no tenía noticias del enamorado y habiendo pasado ya casi cinco años, accedió a las súplicas de su padre. Isabel contrajo nupcias con el hermano del poderoso señor de Albarracín. A poco de celebrarse las bodas y el mismo día en que expiraba el plazo, volvió Marcilla rico. Al enterarse de lo ocurrido, Diego logra entrar una noche en la cámara nupcial. Oculto detrás del lecho de la recién casada le recuerda su antiguo amor y le pide un beso de recompensa, porque está a punto de morir. Ella se lo niega y el joven cae muerto de pesar al pie de la cama. Asustada, despertó a su marido y, después de contarle la historia de esos amores en nombre de otra persona, le mostró el cadáver de Marcilla. Los dos lo llevaron ocultamente hasta la puerta de sus padres. Al día siguiente se van a celebrar los funerales en la iglesia de San Pedro. Cuando Isabel ve pasar el cortejo fúnebre, siente fuerte remordimiento y decide ir a la iglesia. Poco después se acerca al féretro una mujer enlutada que se arroja sobre el cadáver de Diego muriendo seguidamente: es Isabel, que ha dado a su amado muerto el beso que le negó en vida. Los presentes, asombrados por tan extraordinarios hechos, determinaron enterrarlos juntos. Son estos acontecimientos la base de la tradición que los turolenses han transmitido secularmente de padres a hijos y, por lo tanto, la tienen por verídica.

El hallazgo de dos momias en 1555, en la Capilla de San Cosme y San Damián de la parroquia de San Pedro, contribuyó a desarrollar esta tradición ya por entonces muy arraigada. La bibliografía sobre el tema es cuantiosísima, y citaremos tan sólo las obras de Artieda, Tirso, Yagüe, Pérez de Montalbán, Hartzenbusch, Bretón y Caruana. Actualmente, en una dependencia perteneciente a la iglesia de San Pedro se encuentra eternizada en alabastro y bronce esta sugerente historia, de los amantes Isabel de Segura y Diego Marcilla, que murieron de amor sin conocer sus cuerpos más que la paz del reposo eterno.


El gran escultor Juan de Avalos supo labrar con genial maestría esta bella historia de amor. Por eso se ha convertido su artística obra en digno mausoleo que alberga y recoge los cuerpos de los Amantes. Las dos estatuas yacentes, de fría serenidad, extienden las manos, que no llegan a juntarse, como símbolo de amor eternamente pu
ro.


Explicativa de Teruel

En un escarpado que rodea la garganta del Turia, la ciudad de Teruel, de origen ibero (Turba), ha conservado su función de ‘cerrojo’ entre el levante mediterráneo y el país que, en la Edad Media, se convirtió en el reino de Aragón. Ciudad-bisagra, mantuvo durante mayor tiempo que las demás ciudades españolas una importante colonia hebrea. Por otra parte, los moriscos, incluso después de la conquista de Granada, siguieron practicando el culto en la mezquita que no fue derribada hasta el siglo XVI. En el invierno de 1937/38, durante la Guerra Civil, la ciudad fue escenario de encarnizados combates.

Las primeras referencias a Teruel aparecen en las crónicas musulmanas del siglo X, y su nacimiento como núcleo de importancia hay que situarlo en la Reconquista, cuando el rey Alfonso II decide fundar una villa con el fin de organizar las fronteras del Reino ante la conquista de Valencia por los almohades. En ese momento las fronteras quedan organizadas.

EscudoExiste una leyenda muy extendida sobre el origen del nombre de la ciudad, en ella se explica que, en tiempos lejanos, la ubicació
n de las villas se realizaba sirviéndose de un animal salvaje; se perseguía a este y en lugar en que se le abatía se erigía un santuario. Alrededor de este altar se construía el pueblo.

Los aldeanos que habitaban en la zona salieron en busca de un toro salvaje que recorría los alrededores. Una noche, el animal se detuvo bajo una estrella y comenzó a bramar. Los adalides tomaron como buenas las señales que el Celo y la Tierra les presentaban, y construyeron allí la villa. Tomaron del toro tres letras, TOR, y de la estrella, llamada Actuel, otras tres, UEL. Estas seis letras juntas dieron el nombre a la villa TORUEL.

Los amantes de TeruelSin lugar a dudas, la historia más conocida de la ciudad es la de Los Amantes de Teruel. La trágica relación amorosa entre Diego de Marcilla e Isabel de Segura en la que ambos murieron por amor -por eso fueron enterrados juntos, y juntos permanecen hoy sus restos-, es conocida en todo el país.

Una provincia que aúna la monumentalidad de sus pueblos y ciudades con la riqueza de su patrimonio natural y sus ancestrales tradiciones, donde el turismo rural, cultural o deportivo dan la mano al visitante para que saboree de muy diversas maneras una de las tierras más diversa de nuestra geografía.

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